Octubre se llena de fe, devoción y turrón


La historia cuenta que la imagen del Cristo Moreno fue pintada por un esclavo de origen angolés, en una pequeña pared de adobe en el Barrio de Pachacamilla en el centro de Lima. Los fieles, en su gran mayoría esclavos, empezaron a juntarse alrededor de la imagen y a rendirle culto, construyendo un pequeño templo alrededor.

Durante el terremoto de 1655 toda la estructura se vino abajo, a excepción de la pequeña pared en la que estaba la imagen. Al ser Lima una ciudad sísmica, esta circunstancia se repitió varias veces a lo largo de los años. En cada terremoto que había, la imagen del Señor de los Milagros quedaba intacta. Esto hizo que la devoción fuera creciendo cada vez más hasta el día de hoy.

Tradicionalmente, el primer sábado de octubre la imagen sale desde el Monasterio de las Nazarenas en el Centro de Lima para recorrer las calles de la ciudad y llega en la noche al Santuario de las Nazarenas. En la última procesión del 1 de noviembre sale del Santuario e ingresa al Monasterio hasta el próximo año. Sin embargo, sabemos que, dadas las circunstancias de este año, en esta ocasión no se podrá realizar la tan querida procesión.
Esta celebración es en octubre, en conmemoración de la primera vez que una réplica de la imagen del Cristo recorrió las calles de Lima, luego del terremoto del 20 de octubre de 1687.


En esa oportunidad, el terremoto arrasó Lima y Callao de madrugada, la ermita donde reposaba la imagen quedó destruida, excepto por la pared donde reposaba el Señor de los Milagros. Gracias a este evento, se ordenó pintar una réplica de lienzo y salir con ella a las calles en procesión. Una tradición que se ha repetido todos los años hasta nuestros días.

El Señor de los Milagros es el Patrón de los Peruanos Residentes e Inmigrantes. Fue proclamado así en 2005 gracias a la veneración de sus feligreses, tanto los que viven en Perú como los que han emigrado, llevando consigo su tradición y celebrándolo cada octubre fuera de las fronteras peruanas.

Alrededor de la procesión surgen manifestaciones culturales como la degustación del dulce tradicional del turrón de Doña Pepa que según cuenta la tradición brota de un ofrecimiento en gratitud a un milagro concedido.
Una de las principales tradiciones que acompaña este mes de octubre es el uso del hábito morado que utilizan los devotos como signo de su devoción y piedad.


Cuentan los cronistas que una mujer llamada Antonia Maldonado, original de Guayaquil, vino al Perú y se instaló en el Callao. Luego de quedar viuda de un matrimonio obligado por sus padres; pudo dedicarse de lleno a lo que era su verdadera vocación: servir a Cristo. Funda un beaterio de nazarenas cuyo hábito era de color morado, color con el que se identifica la cuaresma, el cual simboliza la penitencia.


Actualmente los cargadores usan túnica morada acompañada de un cordón que va debajo del capote y que simboliza el cautiverio del Cristo camino al Calvario.

Hagamos eco en nuestro corazón las palabras del Papa Francisco “el mes de octubre está marcado por la especial veneración al Señor de los Milagros. Jesús crucificado, fijo e inmóvil en la cruz, no por la fuerza de los clavos, sino por su amor infinito, es la prueba más linda del amor de Dios hacia el amado pueblo peruano”.

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.